Se confirma, la recuperación económica es una ilusión óptica

Se confirma, la recuperación económica es una ilusión óptica

Desde que iniciamos esta conversación creo que se han confirmado nuestros peores presagios. La economía no arranca y lo sabemos todos aunque en algunos casos no lo queramos admitir. Cada vez que hablo con mis clientes me pintan un futuro aún peor que el que hemos vivido en el 2010, el “año horrribilis”. “Cansancio, trabajando a destajo e ingresando lo justo para sobrevivir” son algunos de los comentarios más generalizados.

El sábado me refugié de la lluvia y del frío en un centro comercial con mis dos peques. Ya sabes, dar una vuelta, pasar el rato en un sitio seco y quemar algunas calorías para que la tarde no se haga eterna en casa.

El centro comercial estaba plagado de personas y casi no se podía caminar de toda la gente que andaba por los pasillos y si querías meter a los hijos a la sección de bolas tenías que esperar una cola kilométrica. Si a esto le añadimos el factor “pre-navidad” que todos tenemos en mente es más que normal que un sitio cubierto con múltiples tiendas, restaurantes y lugares de ocio estuviera a pleno rebosar.

Pero lo más sorprendente es justo eso, que la gente estaba en los pasillos. Las tiendas casi vacías con los dependientes mirándonos mientras paseábamos por los pasillos como si estuvieran viendo manadas de peces en un acuario a través de sus escaparates. La única excepción era el supermercado donde el consumo está asegurado ya que el comer, aparte de ser un gran placer, es primordialmente una necesidad. Sin embargo mucho me temo que la cesta de compra es algo más reducida en tamaño y que en su composición proliferan las marcas blancas en detrimento de los manjares, siendo el jabugo una víctima más de la crisis.

Así que queda confirmado, nos espera un 2011 aún más difícil que el que estamos atravesando. Si los consumidores no compramos, las tiendas, comercios, hoteles, etc. no venden, con lo que se ven forzados a reducir costes y personal impactando de nuevo al consumo – un ciclo vicioso a la baja que es casi imposible de detener. Además, con las arcas del estado con saldos mínimos sabemos que las subvenciones van a tener menos alegrías que en ejercicios anteriores.

Hasta ahí las malas noticias… Ahora a por las buenas.

El 2011 no va a ser el fin del mundo. De momento no he oído que nadie vuelva a sacar a la luz algún mal presagio por parte de Nostradamus y a pesar de una situación económica que está claramente a la baja veo más movimiento ahora que hace unos meses. En nuestro ADN tenemos el instinto de supervivencia y todos saldremos de esta. Simplemente hay que estar preparados y trabajar para mejorar nuestra posición, nuestra estrategia y nuestra rentabilidad. El tiempo nos dirá el resto.

Así que volvemos a lo mismo – te tienes que pensar muy bien tu plan negocio con unos recursos escasos: ¿qué vendes (o qué te gustaría vender) y cómo vas a venderlo?

1. Marketing:
La frase “Restaurante de platos típicos” se tiene que convertir en “Restaurante de platos típicos con un toque diferente para que cada bocado sea un pecado cardinal. Además podrás disfrutar de nuestros deliciosos postres caseros”.

2. Canales de venta:
Con las redes sociales podemos llegar a miles de consumidores de todo el mundo con un coste mínimo. Sin embargo demasiadas empresas no tienen una estrategia clara para su promoción web 2.0 y sus cuentas son genéricas con lo que no se diferencian de la competencia, es decir, una más del montón de empresas que están haciendo lo mismo que tú.

3. Producto:
Después de invertir millones de las antiguas pesetas en un negocio no se puede tirar la toalla sin antes pensar si lo que estamos vendiendo es en realidad nuestro punto fuerte. ¿Has pensado en que quizás no deberías promocionarte como una casa rural sino como un alojamiento “de salud” con spa, en un entorno relajante, con unas excepcionales vistas y con un restaurante de primera calidad con productos naturales?

En resumen – con una buena idea y algo de imaginación no podremos hacer lo imposible, pero sí podemos mejorar el rendimiento de nuestras empresas con una inversión mínima. Piénsalo así, hay poco que perder y posiblemente mucho que ganar!

Foto destacada bajo licencia CC: Juanedc

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