Las 3 reglas de oro para tener una empresa financieramente sana

Las 3 reglas de oro para tener una empresa financieramente sana

Érase una vez una empresa que tenía un modelo de negocio imbatible: vender los productos de calidad más baratos del mercado. ¿Y cómo se consigue esto?, os estaréis preguntado. Muy fácil, con una cadena de producción ultra eficiente trabajando conjuntamente con un canal de ventas directo que permita eliminar la figura del intermediario. Y con esta visión, tan sencilla pero al mismo tiempo complicada, un tal Michael de 27 añitos logró en 1992 colocar a la empresa que llevaba su apellido entre las 100 empresas más grandes del mundo, convirtiéndose así en el CEO más joven de la historia a esa fecha en lograr dicha hazaña.

A principios de la década pasada tuve la suerte de poder reunirme tête-à-tête con el tesorero de Dell Inc. para discutir diferentes alternativas para financiar la venta de sus equipos en Latam. Por aquel entonces la empresa parecía imparable con unas tasas vertiginosas de crecimiento en ventas que generaban literalmente “demasiado” dinero, fondos que se reinvertían en la propia empresa para exprimir aún más eficiencias de su coste de producción y generar con ello nuevamente un incremento en ventas con lo que se creaba un circulo vicioso que sobre papel no tenía ni principio ni fin.

Desde el punto de vista financiero Dell, Inc gestionaba tres variables: ventas, márgenes y cash flow.

VENTAS: por lo menos a nivel de las grandes corporaciones que cotizan en bolsa, hay que crecer o de lo contrario caer presa de otras empresas. El valor de la acción, y por lo tanto, su principal escudo ante una oferta de compra hostil, se fortalece cuando se demuestra que hay potencial de captar más clientes y cuota de mercado.

MARGENES: pero no se trata de vender por vender, de vender y perder dinero, sino de vender más y de ganar más dinero en cada venta. En otras palabras, que las eficiencias en el sistema productivo de la empresa consigan que el beneficio por cada euro que vendamos sea mayor.

CASH FLOW: o capacidad de generar dinero, que no es lo mismo vender que cobrar. Hoy en día hay muchos promotores inmobiliarios ricos o con grandes patrimonios pero con escaso dinero líquido con lo que no les llega ni siquiera para comprarse una Coca-Cola light.

Y aunque no llegamos a hablar sobre los tiempos de crisis porque por aquel entonces nadie se podía imaginar la llegada de los préstamos subprime y los ninjas, lo cierto es que cada variable debería tener diferente peso dentro de la ecuación en función de la situación económica con la que nos estemos enfrentando. Por ejemplo, en tiempos de bonanza las ventas son el mejor medidor de la salud de una empresa. Siempre se puede conseguir financiación y con vender más se solucionan casi todos los problemas. En cuanto se para un poco el ritmo de crecimiento, el empresario puede empezar a preocuparse por sus márgenes ya que, en principio, sus ventas se van a estancar y por lo tanto la única manera de ganar más es reducir costes.

Pero cuando entramos de lleno en tiempos de crisis, y como se dice en inglés, “cash is king”. La liquidez es el factor clave y si no que se lo digan a algún promotor que tenga sed, que a pesar de no tener ni un décima parte de su patrimonio le puedo invitar a él y a su mujer a tomar una Coca-Cola, limón incluido, sin tener que mal-vender mi coche en una subasta al mejor postor.

Foto destacada bajo licencia CC: Images Money

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