De mayor (no) quiero ser como Grecia (alternativas #designthinking)

De mayor (no) quiero ser como Grecia (alternativas #designthinking)

Los políticos, con independencia al partido político al que pertenezcan, nos muestran más de lo mismo: un guión sin ideas frescas, un proyecto predecible, y sobre todo, muchas utopías (por no llamarle directamente humo).

Grecia, durante el reinado de Edipo, época pre-crisis subprime 

Hace unos 2.500 años Edipo nos enseñó que no podemos eludir nuestro destino. Podemos vivir un sueño efímero y hasta podemos volver a nuestra tierra natal para reinar, pero el final del cuento es esa tragedia para la que no hay escapatoria. Quizás la única solución era, cuando Edipo se encontraba frente a la esfinge, contestar de manera diferente a la pregunta ¿cuál es el ser vivo que con una sola voz tiene cuatro patas, dos patas y tres patas? Dar una respuesta creativa que la esfinge considerase aceptable para no convertirse en su próxima cena y que al mismo tiempo le permitiera a Edipo cambiar de rumbo para no volver a la ciudad que le vio nacer.

Grecia, el déjà vu moderno

Si echamos el reloj hacia adelante esos 2.500 años y lo paramos a finales del 2009, justo cuando los griegos comenzaban a despertarse de ese sueño de prosperidad para darse cuenta de su trágica situación financiera en la que estaban tan endeudados que no podían, ni en dos mil y pico años, repagar la totalidad de sus deudas, nos volvemos a encontrar con un Edipo, esta vez representado por los descendientes griegos, y por una esfinge, papel que interpreta majestuosamente Angela Merkel, y tú y yo, como actores pasivos. Sin embargo, en esta ocasión la pregunta se adapta a nuestros tiempos: ¿qué animal es capaz de extirparse el corazón y seguir intentando vivir a base de transfusiones de sangre?

Los griegos contestaron al unisonó la respuesta correcta, “la economía”, ese animal impredecible, mutante, con una doble personalidad, capaz de pasar de la alegría y la opulencia a la tristeza, la depresión y la pobreza en tan solo unos minutos tal y como pasó ese 24 de octubre de 1929.

Con la única alternativa de recortar, de recortar sobre recortes y de reducir presupuestos destinados para la inversión, tanto en infraestructura, investigación como en la propia población, esos griegos del 2009 que no supieron zafarse de su trágico destino, el resultado es un ser agonizante, que intenta ponerse de pie, solo para volver a caer porque la sangre no le fluye por las venas para llegar a los otros órganos vitales. Tarde o temprano, las piernas, las manos y los ojos de la economía griega dejarán de moverse. ¿Paz? ¿Vida en el Olimpo? ¿Quién sabe?

España, la de Santiago Naser

Nunca hubo una muerte más anunciada. Después de que la hermana les reveló el nombre, los gemelos Vicario […] escogieron los dos cuchillos mejores […] y se fueron a afilarlos en el mercado de carnes […] Los primeros clientes eran escasos, pero veintidós personas declararon haber oído cuanto dijeron, y todas coincidían en la impresión de que lo habían dicho con el único propósito de que los oyeran.

Tú, yo y el vecino del tercero, corrimos, a ciegas, para eludir nuestro destino. La gente que regresaba del puerto, alertada por los gritos, empezó a tomar posiciones en la plaza para presenciar el crimen. Los gemelos, Merkel y Sarkozy, consuman el asesinato, a vista de todos. Crónica de una muerte anunciada.

Ya es demasiado tarde para escaparnos de nuestro pecado inmobiliario, “pero que nos quiten lo bailao” cuando se nos consideraba un país entre el top 10 del mundo, un país con la banca más sólida del planeta y con empresas… no, mejor dicho multinacionales, que reconquistaban las tierras perdidas que tanto añoraban los de la generación del 98. Ahora se trata de volver a la realidad, de volver a asentar los pies en la tierra y despertar de ese sueño, de esa ilusión efímera, pero lo que es igual de importante, de responder con algo diferente a la pregunta de la esfinge: “¿quieres que te ´rescate´?”

[su_pullquote]¿Por qué no empezamos a pensar en alternativas diferentes a la del tijeretazo?[/su_pullquote]

¿A desangrarnos o esperar a que los hermanos Vicario nos claven el cuchillo? Estoy seguro de que existen otras opciones, pero para ello hay que pensar, utilizar esa materia gris que nos diferencia de las iguanas y de los pollos, e intentar buscar nuevas variables, nuevas combinaciones que puedan aliviar el peso de la deuda, el déficit y las incertidumbres sobre nuestra economía.

[su_pullquote align=”right”]Si algo me queda claro sobre el #designthinking es que podemos pensar en soluciones creativas muy diferentes a “lo de siempre”.[/su_pullquote]Quizás haya que sentarse con nuestra clase política, toda ella incluyendo el partido político al que votas (si es que votas) y pedirles que escriban en un montón de papelitos amarillos posibles soluciones a la pregunta de “qué pasaría si…”.

#designthinking aplicado a la política, ¿y por qué no?

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Sin comentarios.
  • Patxi Lázaro
    Publicado: 23:01h, 12 febrero Responder

    Existe una alternativa distinta a la del tijeretazo, pero sacarla adelante es difícil por un número de razones. La alternativa consiste -según proponen los tecnócratas del nuevo gobierno griego- en llevar a cabo los ajustes internos que la economía y la administración griega necesitan para funcionar en línea con las de otros países, y de manera distinta a la que ha sido la norma durante los últimos 50 años: menos fraude fiscal, menos picaresca, más racionalidad en la gestión, etc.

    En Alemania, sin embargo, no quieren ni oir hablar del tema, porque el discurso oficial -su base de negociación- está estructurado de acuerdo con las exigencias de costumbre: Grecia debe pagar y cumplir las políticas de austeridad, y si no es asi no hay trato, etc. Son cabezas cuadradas. El que suscribe los conoce bien y sabe lo difícil que es argumentar con ellos. La postura griega, abundando en lo que antes se ha expuesto, persigue la concesión de un préstamo temporal para salir del paso y “poder continuar las negociaciones”.

    Supuesto que Alemania y el BCE aceptaran -y en principio no sería disparatado prestarles ese dinero-, queda por ver si los griegos son capaces de corregir no solo sus deficiencias estructurales sino su propia idiosincrasia. En otras palabras, si los griegos pueden dejar de ser griegos y portarse de la misma manera que portan los demás: cerrando todas sus gasolineras ilegales, estafando al fisco lo justo y declarando su déficit real. En cuanto a esto, y siendo realistas, hay más razones para mostrarse escépticos que optimismas.

    La única voz autorizada que ha hablado al respecto, sin pasión y con perspectiva realista, es la de Alan Greenspan, antiguo presidente de la FED. Greenspan opina que al final Grecia se verá obligada a abandonar el euro. La consecuencia será una conmoción en los mercados financieros y una bancarrota estatal griega. Después de esto el país se vería obligado a vivir durante años al margen de los mercados financieros, pero con el suministro permanente de divisas aportado por su economía turística tendría para ir resolviendo las necesidades del día a día.

    • Natalia Zapatero
      Publicado: 00:05h, 18 febrero Responder

      Hola Paxti,
      Tu respuesta es muy buena, muy completa y muy pensada. Coincido con lo que dices – el gran reto es que los griegos dejen de ser griegos, aunque eso quizás sea como pedirle a Edipo que no cumpla con su destino.
      Con temas de dinero las negociaciones suelen seguir siempre el mismo cauce, jugando con unas pocas variables: importe (si se condona algo), plazos, calendario de amortización y tipo de interés. Pero, ¿se pueden encontrar más parámetros para esta ecuación? Seguro que con tanto economista y MBA se pueden buscar otras alternativas más creativas que se ajusten algo más a la realidad griega.
      Greenspan ha sido todo un gurú de la economía mundial, y si acierta espero que el final sea un desenlace “feliz”. Ahí tenemos a los islandeses que han recompuesto su economía en un tiempo record. Quizás la profecía griega sea similar.
      Natalia

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