El fútbol: tres preguntas retóricas, una realidad

El fútbol: tres preguntas retóricas, una realidad

El fútbol mueve las masas, crea pasiones e ilusiones, forja amistades… nos hace felices o tristes con un pitido. El fútbol es…

Capítulo I: El opio del pueblo

1. ¿Es normal que los periódicos más leídos en un país que no levanta cabeza sean los deportivos? Si no cuentan nada interesante ni nuevo… que si el árbitro se tragó un penalti porque a cámara lenta, y visto desde tres ángulos diferentes, parece que pudiera existir mano dos centímetros dentro del área. O peor todavía, que si Piqué le ha sido infiel a Shakira o si el Ronaldo estuvo en un bar hablando con la Paris Hilton. Who cares!!!

2. ¿Es normal que un jugador gane 100 veces (ó más) la media salarial en España? Seamos sensatos, hay un montón de familias sin una sola fuente de ingresos y un 22% de los hogares vive por debajo del umbral de la pobreza, tenemos una tasa de paro superior al 20% y por primera vez en muchos años los jóvenes españoles emigran al extranjero en busca de currelo porque aquí no encuentran nada. Desahucios, indignados, recortes salariales, EREs y estos señoritos que siguen viviendo como si pegar a una pelota, aunque sea de forma magistral, no tenga precio. Esto se llama MasterCard, para lo demás está la ceguera del pueblo.

3. Es normal que nos quejemos de los sueldos de los empresarios, pero ¿no debería ser igual de normal el que nos quejásemos de las millonadas que cobran los chavalines que no han acabado ni el bachillerato (sí, soy un viejo no reciclado que no entiende el “nuevo” modelo educativo)? Emilio Botín, que no es guapo, no tiene cuenta Twitter y encima no es el mejor hablando inglés también sufrió los efectos de la crisis en su propia piel porque sólo recibió un sueldo de 3,86 millones de euros, frente a los 3,99 millones del año anterior. Sin embargo, este sueldo, aunque desmesurado y estratosférico, se “justifica” por una carrera profesional de más de 50 años en la que lleva los últimos 27 como presidente del SCH dirigiendo a sus casi 200.000 empleados repartidos por todo el mundo. Además, en su caso tiene un apellido que ni hecho a posta, digno del mejor bandolero… perdón, banquero.

Creo que va siendo hora de que pongamos las cosas en perspectiva. Serán buenos deportistas (algunos, porque hay cada tuercebotas en primera que no le mete un gol ni al Arco de Triunfo), pero tenemos una clara burbuja futbolística en este país y tiene que pincharse, y cuanto antes, mejor.

Capítulo II: Una máquina de hacer dinero

El Athletic lleva su mejor año futbolístico en muchas décadas: en puestos europeos en la Liga, en la final de la Copa y ha alcanzado los cuartos de final en las competiciones europeas. Pero lo que en Bizkaia ha sido un verdadero “boom” es la repetición de la final contra el Barça porque este año sí hay esperanzas de poder cantar el alirón, de llegar a lo más alto. Y esto lo veo en la calle porque todo el mundo quiere participar en directo, in situ, y poder decir, “yo estuve allí”:

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Oigo a personas negociando con sus empresas para reservar esas fechas en los calendarios, negociando con familiares para “empaquetar” a los enanos y poder ir en pareja, o negociando con la cuadrilla para ir en grupo.

Oigo a bancarios directivos, con títulos universitarios y largas carreras profesionales, pero sorprendentemente también oigo a los parados, que apenas sobreviven en esta crisis, diciendo “esta no me la pierdo yo”.

Oigo a amigos decir, “voy aunque sé que no voy a conseguir una entrada”. La fiesta está asegurada, en la calle, en cualquier sitio que tenga una tele, porque para los seguidores del Barça (o del Real Madrid) esta copa no son más que las migas, un título de segunda categoría, pero para el resto de los equipos esto es una verdadera final, la única final disponible para los equipos que no son capaces de pagar los sueldazos de CR7 o de Messi.

Todo esto va a suponer un mini-boom para la industria del turismo del que se van a beneficiar principalmente:

– los bares de Bizkaia,

– los hoteles, bares y restaurantes de la ciudad que acoja la final, y

– las empresas de transporte, principalmente autobús y avión.

Y si además se gana el impacto positivo se multiplica de manera exponencial ya que los estudios nos dicen que:

1. el PIB del país que consiga vencer el mundial de fútbol podría incrementarse en un 0,7% gracias a la influencia positiva que tendría la noticia, ya que elevaría la confianza de la población y, en consecuencia, también el consumo.

2. la imagen del país ganador se impulsa no sólo por el indudable impacto mediático, a nivel global, sino también por los valores de humildad, trabajo en equipo y espíritu de superación que ha transmitido este grupo de jugadores.

Por lo tanto la frase “hemos ganado” igual no es tan errónea porque en una final además de los 11 que están en el campo todos podemos ganar.

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Otro post sobre el deporte y el dinero que te puede interesar es “Cómo generar dinero con playeras“, pero antes de que lo leas creo que es importante poner las cosas en perspectiva, de nuevo. Cualquier jugador de primera, aunque no haya visto un terreno de juego de cerca en toda la temporada, gana un dineral entre ficha y primas. Sin embargo, todos los corredores de maratón salvo los mejores del mundo (digamos los equivalentes a CR7 y Messi) apenas ganan para sobrevivir. Por ejemplo, el que cruce la meta de la maratón de Nueva York este año en el décimo lugar ganará la friolera de $1.000, equivalente a unos 833€, con lo que apenas se paga los gastos del viaje y eso que compite solo ante el peligro contra otros 45.000 deportistas.

Si además crees que es injusto que los jugadores cobren cientos de veces lo que cobran las jugadoras también te puede interesar nuestro post “Egalité para el 50% de la población de la tierra“.

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